La Coctelera

Categoría: Historia

Añoro la Unión Soviética

El viento, mi más odiado elemento, se alió conmigo el sábado y me dejó tirado en la estación de Vetera, sin trenes a Barcelona con que asistir al siguiente descenso en la decadencia de occidente y con la urgencia penal de comprobar que los andamios seguían en su sitio. Por suerte, no hubo que lamentar más desperfecto que algunas telas de seguridad mal aseguradas.

X no acabó de centrar resposabilidades en la climatología, y creo que sospecha de brujerías para convocar los vientos, olvidando que, de estar en mi mano, convocaría cualquier elemento menos ese; que no soy, precisamente, adorador del Wendigo. Por ver si templábamos ánimos, acudí al restaurante de un amigo mío, a la espera de una nueva sorpresa en su menú, el sábado una egregia liebre à la royal. Pero el humor de X, que aún no sabía cómo acusarme del contratiempo, no estaba para disfrutar de una ensalada tibia de calçtos con vieiras ni para degustar la obra cumbre atribuida a Carême, aquel marmitón que Talleyrand se llevara al Congreso de Viena para conseguir en la mesa para Francia lo que en rigor no le correspondía, como fue ser declarada víctima de Napoleón. En cambio, con el Pago de los Capellanes tuvo menos remilgos.

Nubes negras anunciaban una tormenta perfecta si no tomaba cartas en el asunto, por lo que hice de tripas corazón, guardé en el cajón las más de siete horas de la versión de Sergei Bondarchuk de Guerra y Paz (1962-1967)

 

y opté por la prudencia de una película de supuesta acción que llevaba X días pidiendo ver. No recuerdo el título, pero al acabar llegué a una conclusión inevitable: añoro la Unión Soviética.

Reconozco que no he logrado aprender más capital que Alma Ata y Dusambé de toda el Asia central, y que casi me eché a llorar cuando un amigo que trabaja en Rusia me dijo que se trasladaba de San Petersburgo a la república rusa del Tartaristán. ¡Con lo que me había costado aprenderme los los Tukemistán, Kazajstán, Uzbekistán, Kirguistán y Tayikistán! Las cosas eran más sencillas, afrontémoslo. Stalin era un sanguinario dictador soviético, Mijaíl Scholojov un escritor soviético que ganó el Nobel y Dzerzhinski el comunista soviético fundador de la policía secreta, Cheká, que daría origen al KGB, Mikoyán el diplomático soviético que se opuso al uso de la fuerza para reprimir la rebelión húngara de 1956. Era mucho más fácil que explicar que Stalin era georgiano (aunque en el conflicto de Osetia del Sur de este verano hubo prensa que acusó a los rusos de comportarse como Stalin), Sholojov (como Kaganovich), ucraniano, Dzerzhinski, bielorruso y Mikoyán, armenio. Era mucho más fácil.

También era mucho más fácil para el cine y la televisión cuando el malo era una némesis perfecta. Y además, con cierta estética, porque desde los nazis, no ha habido desfiles mejor montados que los soviéticos en la Plaza Roja el 9 de mayo

Desfile militar en la Plaza Roja de Moscú. © RIA Novosti, Sergey Guneev.

Imagen de la Agencia Rusa de Noticias, Novosti 

Ni tampoco prenda alguna sienta tan bien como un abrigo militar soviético largo, de solapas inglesas y doble abotonadura. Las cosas como son, porque J'appelle un chat un chat et Rolet un fripon ("Yo llamo gato a un gato y Rolet a un bribón", BOILEAU, Sátiras), que la elegancia del espía de la KGB en un contrapunto estético esencial en cualquier película de espías medianamente decente.

Ahora, sin esta némesis tan clara, andan guionistas y escritores más perdidos Paul Blobel en el Jurado del Premio Nobel de la Paz, o que Belén Esteban en sesión plenaria de la Real Academia, porque los nuevos malos no son unos 'malos respetables', los turbantes, las barbas desgreñadas  y el polvo del desierto no es lo mismo para jugar a espías que los salones de un castillo en Baviera o los pasillos de mármol de la Oiranka, un smoking impecable o un uniforme feldengrau. Y eso se nota en unos diálogos que flojean bastante, sustituido el debate ideológico entre antagonistas por tiros y persecuciones y explosiones y más tiros y ¿dije ya persecuciones?. Porque, ¿alguien se imagina encontrar en Misión imposible algo parecido a la inolvidable conversación en la noria del Prater (por favor, que no se c0nfunda con otras norias) entre Orson Welles y Joseph Cotten en El tercer hombre?. Pues eso. Para no acabar con mal sabor de boca, aquí dejo esto

 

Síndrome de posguerra

Una generación nos separa del hambre y, a poco que se nos incite adecuadamente, nuestros atavismos rompen la costra de modernidad con que intentamos contenerlos y se enseñorean de casas, calles y plazas. Porque si veinte años no son nada, como dice el tango, los cincuenta que llevamos depilándonos el pelo de la dehesa son poco más que el doble de nada.

España es un país de atroces hambrunas; para la mayor parte de la población hasta los años cincuenta del siglo XX, la carestía y la malnutrición eran lo normal y Carpanta el reflejo de una realidad cotidiana en las urbes desabastecidas de la posguerra que el magnífico artículo de Carlos Azcoytia detalla.

En la España del Siglo de Oro, como recuerda Juan Eslava y Galán, había el bulo de que los pasteleros rellenaban sus hojaldres y empanadas con carne de diversa procedencia, no excluyendo perros callejeros o carne de ahorcado; leemos en Quevedo

“...parecieron en la mesa cinco pasteles y tomando un hisopo, después de haber quitado los hojaldres, dijeron un responso con un requiem aeternam por el ánima del difunto cuyas eran aquellas carnes...”.

Y si esto se decía del prestigioso Mesón de Paredes, ¿qué cabía esperar de los bodegones a puntapié, donde los menos afortunados se echaban al coleto cualquier cosas en estos puestos ambulantes? Obras en Lavapiés levantan osarios de mesones y bodegas desaparecidos y, entre restos de corderos o conejos o pollos, reposan huesos de gatos, perros y otros que no pueden sino atender a la veracidad del bulo. Pero, concedamos un honor al mesonero, caníbal tal vez, pero hereje jamás, que era carne de ahorcado y, por lo tanto, cristiano, y jamás reo de Inquisición -y de hoguera- la que daba sustancia al relleno.

Que los pobres no comían carne es algo sabido, salvo vísceras, y de ahí nuestra rico recetario popular en cocinar los deshechos de las bestias que eran yantar de ricos: callos, hígados, riñones, coranzones, pulmones, oreja, morro, estómago... No hace tanto que el pollo era plato de lujo reservado en el agro a Navidades y fiesta patronal. Y de nuevo volvemos a Carpanta y su soñar con pollos, y a la 'Ley del pobre: reventar antes que sobre"

Cuenta Preston, Franco, Caudillo de España, Grijalbo, 1994 y también Carlos Azcoytia que el hambre y las enfermedades derivadas de una mala nutrición se extendieron por España como una plaga. Ricardo de la Cierva, célebre cuentacuentos, dice que entre 1940-1946 'sólo' hubo 30.000 muertos por hambre en España, sin tener en cuenta que muchos partes de defunción encubrían con otros nombres lo que era vergonzosamente evidente. España se moría de hambre mientras trenes de trigo salían hacia Alemania.

El siguiente cuadro corresponde al estudio hecho por el médico Pedro Blanco Grande sobre la alimentación de Madrid en 1941, teniendo en cuenta los alimentos suministrados por cartilla de racionamiento y los que se podían adquirir en el mercado libre.

Alimentos

Debían tener

Tenían

Déficit

Albúminas

100

55,40

44,60

Grasas

100

38,50

61,50

Hidratos de carbono

400

135,17

264,83

Calorías

3.000

1.002

1.938

"A la vista de este estudio a nadie le extrañó, cuando pasó la Segunda Guerra Mundial, reconocer que las raciones que daban los alemanes a sus presos en los campos de concentración eran superiores en calorías y mejor equilibradas que las que el estado español les suministraba a sus ciudadanos en la que fuera el mayor campo de concentración de Europa. Para reafirmar lo expuesto sólo contaré que se pasó de los 32 kilos de carne por habitante y año de 1932 a los 12 en 1941 que se consumió en Madrid." (Carlos Azcoytia).

Tuberculosis, hepatitis... camparon a sus anchas, así como enfermedades que estaban desaparecidas del Mediterráneo desde el fin del Imperio romano, como el latiguillo, unos espasmos musculares que se deben al monoconsumo de gachas y a la falta de proteínas animales... Por no mencionar las coloristas semblanzas del embajador alemán von Stohrer ordenando arrojar a la basura todos los alimentos no consumidos al día para 'ayudar a alimentar a niños y mujeres madrileños, que se arrojaban sobre cáscaras de naranja'

En esta época de extraordinaria placidez, la acaparación de alimentos era una obsesión que quizá forme parte de nuestro subconsciente colectivo como país. Porque ayer, cuando empezó esa extraña huelga de transportes, el atavismo del desavastecimiento, espoleado por una prensa que hace política, prendió de nuevo con renovados aires y corrió media España a vaciar estantes de supermercados y llenar depósitos de combustible.

Y digo bien: una extraña huelga de transportes, secundada por un 15% del sector, porque no son los obreros los huelguistas, sino los empresarios, que exigen medidas proteccionistas como la instauración de tarifas oficiales, cosa que, en una economía de libre mercado, no sería del todo congruente, porque entonces, yo también quiero recuperar las tarifas oficiales de arquitecto, derogadas hace años. Y digo bien, periodistas que hacen política, porque ayer a las nueve ya se hablaba de desabastecimiento de gasolineras cuando apenas había empezado el paro, y se logró infundir tal miedo en la población que, con nuestro síndrome de posguerra, corrimos a llenar el depósito del coche, de la moto, de la bici, y llevarnos a casa cinco garrafas... hasta conseguir que la noticia dada a las nueve de la mañana fuese casi cierta a las nueve de la noche: muchas gasolineras se habían quedado sin existencias.

¿Qué necesidad hay de crear una alarma innecesaria, agitando los fantasmas más terribles de nuestro pasado? Ya no sé si por conseguir un buen titular todo vale o si alguien ha decidido hacer política desde la sombra o desde las cloacas.

Lectores de novela histórica

Cuando reconozco mi pasión por la Historia, siempre hay alguien que cita un mamotreto que tengo que leer. Según el día, el modo en que se me recomiende la lectura o la persona que lo haga, responderé de diversas maneras, desde un 'si tú me lo recomiendas, le echaré un vistazo' (raro, muy raro) hasta un 'Prefiero lecturas más serias, como Calvin & Hobbes', pasando por las corteses variantes del 'quizá'. Y, para el que conoce a Metternich, "Cuando un diplomático dice 'sí, quiere decir 'quizá'; cuando dice 'quizá', quiere decir 'no', pero, cuando dice 'no', no es un diplomático".

No soy, pues, un gran lector de novela histórica. Diría que abomino de ella si no fuese porque tres de mis novelas favoritas pertenecerían, aunque quizá algo forzadamente, a este género: El nombre de la Rosa (Umberto Eco), José y sus hermanos (Thomas Mann) y Guerra y paz (Lev Tolstoi). Y porque tampoco puedo olvidar una niñez entre Walter Scott y con Robert Louis Stevenson. "Esto es novela de aventuras", me diréis... bueno, pues para mí era novela histórica, quizá porque lo que más me interesaba de esas novelas era el pasado. Y es que creo que ya nací homo historicus.

La novela como género tiene un único cometido, entretener. Y cada cual quiere ser entretenido según su gusto o su formación, o según el día, porque hay días para sumergirse en Los apuntes de Malte Laurids Brigge y otros, para desconectar con Estudio en Escarlata. Y todos son igualmente dignos, aunque de calidades y cualidades diversas. Pero la novela histórica tiene un efecto colateral, y es que enseña Historia y, claro, lo que uno aprende está en función de lo que sabe el profesor; según la novela que uno lea, el resultado puede ser espectacular.

Entre mis amigos y conocidos hay quienes sólo leen novela histórica y, últimamente, cuando sale el tema, ya simplemente me voy, porque mi estómago es delicado. Dentro de este género de personas, hay varias subespecies:

1. El enteradillo. Son tipos a quienes haber leído Los pilares de la tierra o La catedral del mar convierte en medievalistas, dispuestos a refutar sin problema alguno lo que Fossier, Duby y Le Goff puedan decir. "¿Qué sabrán ellos? Yo, que he leído esto, sé perfectamente..." y entonces es cuando sueltan la mayor barbaridad. Son personas que cuando uno, ingenuamente, prentende matizar o corregir sus asertos, suelen rechazarlo de plano porque 'la Historia es muy quisquillosa, metida en detallitos y fechas y tonterías', como me espetó cierta tiparraca que se las daba de leída. No merecía la pena explicarle que eso era erudición, que la Historia sólo pretende intentar ser rigurosa. Y si El clan del oso cavernario dice que los cromagnones eran rubios y de ojos claros y que los hombres de piel morena y cabello oscuro son mezcla entre cromagnon y neanderthal, pues sin duda alguna será así, y lo defiendo donde sea.

2. El bruto. No es capaz de entender que existen diversos niveles de veracidad, y que la 'verdad literaria' no tiene porque coincidir con la 'verdad científica'. Nabokov desarrolla Ada o el ardor en Estocia, un Canadá colonizado por rusos y británicos (Estonia + Escocia = Estocia) y gobernado por príncipes rusos. El lector bruto de novela histórica cree firmemente estar leyendo un manual de Historia, y que las palabras que el novelista pone en boca de Ricardo Corazón de León o de María Antonieta fueron pronunciadas ciertamente por ellos, y las aprende y las cita, "porque, como dijo Ricardo Corazón de León..."

3. El new age: Busca en la Historia la Arcadia feliz y eso sólo es así en la novela histórica, porque han hecho suyo esos versos de Marique de que 'cualquier tiempo pasado fue mejor'. Campesinos felices con el trabajo de la tierra, heroicos y caballerosos soldados... en fin, la versión hippie de las películas de Erron Flyn. Para ellos, la Edad Media no huele a mierda y la peste es una leyenda urbana; los esclavos de la civilización romana eran jovencitas que después se casaban con el patricio honorable y digno; los espartanos defendieron Europa del Islam, los americanos tomaron Berlín y Stalin era el padre de las naciones. Por supuesto, las Cruzadas fueron momentos de profundo entendimiento y amor entre musulmanes, judíos y crisitianos, con pequeñas escaramuzas militares que no vienen al caso, los chinos se han dedicado toda la Historia a hacer proverbios y los vikingos eran unos guerreros que asaltaban, violaban y quemaban porque sí.

Puedo afirmar sin rubor que trata con mucho más rigor y elegancia el tema de los mitos célticos y germánicos El Señor de los anillos, aunque los enmascare tras una mitología propia, que cualquier novela 'céltica' y que la saga Canción de Hielo y Fuego refleja mucho mejor la cotidianeidad medieval en tiempos de guerra que posiblemente muchos manuales de historia.

Con la novela histórica poco a poco va ocurriéndome como con la Historia de la Arquitectura... yo no le pido a nadie que ponga frontones en un edificio, o que haga bóvedas de crucería... sólo pido que traten con respeto a mis muertos. Y otro día hablaremos de las películas.

Obispos mentirosos y cobardes

La Coctelera consipira con la derecha. Cuando más preñada está la actualidad de munición para reírnos del fascio nacionalcatólico, peor funciona este asunto. Y, así, no he podido comentar en su momento todo ese cúmulo de sinsentidos con que nos han ido bombardeando estas dos últimas semanas. 'Febrerillo loco' es como en mi montaraz tierra llaman a este mes de inestable climatología, pero parece que su locura es contagiosa...

El día 30 de enero, la Comisión Permanente de nuestros epíscopos se reunió y alumbró una Nota ante las elecciones generales de 2008 para "orientar el discernimiento moral" antes de "apoyar con su voto una u otra propuesta". En el punto octavo de estas pautas para "valorar las distintas ofertas políticas" se marcan un extraño

8. El terrorismo es una práctica intrínsecamente perversa, del todo incompatible con una visión moral de la vida justa y razonable. No sólo vulnera gravemente el derecho a la vida y a la libertad, sino que es muestra de la más dura intolerancia y totalitarismo (n. 65). Una sociedad que quiera ser libre y justa no puede reconocer explícita ni implícitamente a una organización terrorista como representante político de ningún sector de la población, ni puede tenerla como interlocutor político (n. 68).

No deja de sorprender la íntima relación de este punto con el lenguaje que el PP ha mantenido sobre la naturaleza de las conversaciones del Gobierno con ETA: "conversaciones políticas", "entrega de Navarra". Podemos acusar de muchas cosas a nuestro episcopado, menos de improvisación. No dan puntada sin hilo. No es ni casual ni accidental la coincidencia de los términos, sino meditada y buscada. El texto fue aprobado con el voto positivo de 17 miembros, una abstención y un voto en contra, atribuido por varios blogs católicos integristas al obispo de la Seu d'Urgell, monseñor Vives.
Las cocomitancias del texto episcopal con el discurso más intransigente del PP son obvias hasta para Pepe Blanco, así que nuestros purpurados muy sutiles no han sido. Y es que llevan ya varios meses más cómodos con trabuco de cura faccioso que con distingos teológicos. Y la clase política ha reaccionado en contra. TODOS los partidos democráticos, desde los democristianos PNV y Unió Demócratica de Catalunya, hasta IU, han rechazado el texto, excepto el PP. Aunque no debería sorprendernos, porque hace cuatro años que la nave del principal partido de la OPUSición sigue directrices que no se sabe si parten de Génova o de Roma...
Y ante el rechazo, es cuando nuestros obispos han hecho alarde de su habitual puño de hierro y mandíbula de cristal. Muy cobarditos, se han hecho los indignados, afirmando que 'no es cierto que ellos pidan el voto para el PP'. Claro que no. Las coincidencias de su Nota con el machacón discurso genovés han sido fruto de la casualidad y de una torticera interpretación por parte de esos malvados rojos y masones quemaiglesias.

(Perdón, me he equivocado de foto, la que quería poner es ésta:

No todos en la iglesia están de acuerdo con la supuesta asepsia con que, como rueda de molino, quiere hacernos comulgar el flamante obispo auxiliar de Madrid y portavoz de la CEE, monseñor Camino. El domingo 30, el abad de Montserrat, Josep Maria Soler, en su homilía, replicaba a la nota diciendo

El camino de la vida, lo hacemos junto con mucha otra gente, y son numerosos el que no comparten nuestra fe. En la escuela de la Iglesia, iluminada por el magisterio del concilio Vaticano II, hemos aprendido que los cristianos, respetando las conciencias de las personas y la autonomía de la comunidad política, tenemos que ser, al estilo de Jesús, servidores de la sociedad de la cual formamos parte. Sabemos que ningún proyecto contingente, de carácter sociológico o político, puede pretender tener la exclusividad de representar el Evangelio. En nuestra sociedad plural, los miembros de la Iglesia no podemos pretender tener ningún monopolio; tenemos que proponer de una manera serena, atrayente y esperanzada, sin imposiciones, la luz que nos viene del Evangelio sobre la persona humana y la convivencia en sociedad. Lo tenemos que hacer a través del diálogo y de la misericordia, y no de la confrontación. Este diálogo tiene que partir de la convicción profunda de la propia identidad cristiana y tiene que aceptar respetuosamente los otros que no tienen en la Iglesia su hogar espiritual, con voluntad de convivencia y de construir juntos una sociedad más humana, más justa, más respetuosa de la dignidad y de los derechos de cada persona; eso nos pide trabajar por la paz con todos los medios éticamente legítimos. Estas convicciones nos tienen que guiar en nuestro camino de la ciudad terrenal en la ciudad del cielo."

Desde las posiciones del nacionalcatolicismo más integrista, jaleado por Rouco y Cañizares y los obispos con que van trufando las diócesis, varios blogs han arremetido con furia contra el abad, con muy poquita caridad cristiana, ante el cobarde y vergonzoso silencio de los obispos que tanto lloran sintiéndose perseguidos. El apoyo al abad vino conuna Nota de los provinciales y abades de Cataluña,mucho más clara en su rechazoa la nota episcopal, diciendo, en resumen:
1.Nadie ha de ser obligado en conciencia a comprometerse a través de su voto con ninguna opción política.
2. La iglesia no debe ser puesta, ni directa ni indirectamente, al servicio de ninguna fuerza política.
3. Nunca se ha de desistir de trabajar mediante el diálogo para la resolución de los conflictos.
Si con tanta contundencia han respondido los abades y provinciales a la nota de marras, es que quizá no fue tan malintencionada ni retorcida la lectura que la vinculaba con las tesispeperas... Pese a la cobardía de esos que tiraron la piedra y ahora esconden la mano cuando se les recuerda cómo monseñor Uriarte, entonces obispo de Zamora y ahora de San Sebastián, hizo de mediador entre el gobierno ansar y ETA. Conversaciones que, según las actas aprobadas por ambas partes, fueron políticas.

Porque nuestros obispos (y digo nuestros porque les pagamos el sueldo con nuestros impuestos, gentileza del Concordato y de la generosa ampliación de la financiación con que el malvado Gobierno de rojos y masones y maricones les castiga) están cómodos en la mentira y la desmemoria (ahora entiendo la oposición a la Ley de Memoria Histórica). Mienten cuando afirman sin rubor que 'se malinterpretaron' las declaraciones del obispo de Tenerife en las que justificaba los abusos sexuales a menores

Mienten por omisión cuando no desautorizan al obispo de Orihuela-Alicante, Rafael Palmero, cuando en una entrevista el 27 de enero se despachó con un ""¿Malos tratos? En otros tiempos había más paciencia y espiritú de sacrificio?"

Mienten escandalosamente cuando insisten en la familia cristiana, institución divina, montando saraos y manifas para su defensa,y olvidan que hasta la reforma Gregoriana del siglo XII el matrimonio era un contrato civil en el que la Iglesia apenas intervenía, que era disoluble. Mienten cuando ocultan que existía el matrimonio a la danesa, una unión temporal, habitual en todos los estratos sociales medievales hasta la maldita reforma gregoriana y su empeño por normalizar la guerra y el sexo, los dos ámbitos que aún se le escapaban. Mienten cuando se empeñan en que extender los derechos a quienes no los disfrutaban antes significa reducir derechos. Mienten cuando niegan que el Gobierno tenga autoridad para conceder ese derecho. Porque mienten cuando confunden 'tradición' con 'tradicionalismo'; si la 'tradición' es dinámica y se adapta a las nuevas circunstancias, el 'tradicionalismo' pretende reinstaurar en la actualidad una tradición de un momento temporal concreto, restauración pintoresquista y anacrónica siempre. Mienten cuando hablan de la 'Sagrada Familia', José, María y Jesús, como 'modelo de familia'. Porque María, en rigor, se quedó embarazada antes del matrimonio, y habría sido una madre soltera si José no hubiese aceptado asumir como propio al hijo de otro. Y ese no es precisamente el modelo de familia que desde los púlpitos eclesiales o mediáticos la Iglesia defiende.

Mienten cada vez que hablan.

INFORME URGENTE DEL OKH: Feliz Navidad

Por la convocatoria de conversaciones de paz entre el gobierno legítimo y las fuerzas de la Sedición, se decreta un alto el fuego de 25 horas, desde las 01:00 AM del 31 de julio de 2007 a las 02:00 AM del 1 de agosto de 2007; este armisticio podrá ser prolongado el tiempo necesario según lo requieran las circunstancias. Las prórrogas serán debidamente informadas por la oficina de prensa del OKH.

(Historia extraída de JÜRGS, Michael: Der kleine Frieden im Grossen Krieg, La pequeña paz en la Gran Guerra,

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BROWNEN, Malcolm: Christmas Truce
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)
En Navidad del año 1914 parecía ya evidente que lo que en principio iba a ser una guerra de pocas semanas iba a prolongarse mucho más tiempo. A pesar de la desmoralización de los soldados,elAlto Mando Británico ordenóque el día de Navidad fuese como otro día cualquiera; los oficiales de los ejércitos de Guillermo II, rey de Prusia y emperador alemán (nunca fue emperador de Alemania por las condiciones que los príncipes alemanes negociaron antes de proclamar la unificación y su subordinación a Prusiaen Versalles en 1871), pensaron que una buena celebración elevaría la minada moral de las tropas
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Nochebuena de 1914 en el frente occidental de Flandes
El alto mando británico había ordenado que el día de Navidad fuese como otro cualquiera, pero los oficiales del káiser Guillermo
Pero los oficiales no imaginaban que el ambiente festivo iba a extenderse al bando contrario. No era su intención. Una semana antes hicieron llegar a las trincheras abetos, velas y dulces. Algunos mandos, como el teniente Kurt Zehmisch, profesor en un instituto de Plauen, pidieron a sus hombres que en estas fechas reinara la calma. «En Nochebuena, si podemos evitarlo, no sonará ningún disparo desde nuestras posiciones», les dijo. Dicho y hecho. Al caer la tarde del 24 de diciembre, los soldados germanos instalaron abetos en lo alto de sus trincheras y prepararon grandes tableros para disfrutar de una cena que les hiciera olvidar que estaban lejos de casa
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Poco después empezaron a oírse los primeros villancicos. Al otro lado del frente los británicos escuchaban atónitos. ¿Sería una trampa? Nadie acababa de entender. Un soldado inglés cuenta en su diario que alguien entonó el Noche de paz y que ambos ejércitos comenzaron a cantarlo juntos, cada uno en su lengua. Los alemanes gritaron Merry Christmas y los británicos contestaron con un Frohe Weihnachten.
Los alemanes de origen sajón, en lugar de tirar granadas de mano, tiraron tortas de chocolate. Los alemanes les tiraron regalos a los ingleses y recibieron a cambio galletas y corned beef, los otros querian principalmente queso, pan negro y bizcochos.

Sin esperar respuesta, los soldados treparon al alba de sus trincheras. Al principio fueron cientos, pronto serían miles. Se encontrarpn en campos sembrados de muertos, llenos de pozos y cráteres, con enemigos a los que, dos días antes, les hubieran disparado de sólo verlos. La Tierra de nadie se convirtio en la Tierra de todos.

"Esto que os cuento puede parecer increíble, pero es la verdad. Apenas empezó a amanecer, los ingleses comenzaron a hacernos gestos con las manos y a salir de sus trincheras. Nuestra gente encendió velas en un abeto que colocaron sobre el parapeto e hicieron sonar las campanas. Todo el mundo empezó a moverse a su antojo fuera de las trincheras y a nadie se le pasó por la cabeza volver a disparar." (Carta del soldado alemán Josef Enzbel a sus padres)

El alto el fuego navideño se limitó en unos lugares a un intercambio de saludos y villancicos; en otros, la tierra de nadie se llenó de hombres que charlaban, intercambiaban cigarrillos, enseñaban las fotos de sus familias e incluso jugaban al fútbol (Ganaron los alemanes a los ingleses por 3-2, según confirma el diario de los fusileros de Lancashire, con arbitraje del reverendo Jolly)
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todo duró un par de horas, hasta que un oficial los obligó a parar y a volver a sus posiciones: «Estáis aquí para matar alemanes, no para hacer amigos».
Y es que los mandos de ambos bandos estaban desconcertados ante la situación. Muchos consintieron el alto el fuego de la Nochebuena, pero sentían que la situación se les escapaba de las manos.

Fotograma de la película Feliz Navidad

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Cuando Erich von Falkenhayn, general en jefe del Ejército alemán, fue informado de las escenas de confraternización, amenazó a sus hombres con un consejo de guerra. Y el general inglés Horace Smith-Dorrien, comandante del III Cuerpo británico, prohibió de forma taxativa «los contactos amistosos con el enemigo, los armisticios oficiosos y el intercambio de tabaco u otros productos» y ordenó la inmediata vuelta a los combates.
Al otro día, domingo 27 de diciembre de 1914, subió la temperatura. El cielo se empezó a poner gris. Empezó a llover, hubo tormentas, el nivel de agua en las trincheras creció, el barro se pego a las botas. El escenario de la NML se vio pronto tan desconsolado como antes de la efímera tregua.
Al día siguiente siguieron circulando mensajes entre las trincheras pero ya eran mas que despedida que de otra cosa y las promesas de disparar a no pegar ya eran solo eso. La tegua había terminado

El milagro no se repitió. Ni en 1915, 16 o 17 (durante los interminables cuatro años que duro el absurdo) se volvieron a dar estas treguas espontaneas. y en mas de una ocasión quienes trataron de reiniciarlas murieron a tiros de los francotiradores rivales.

Así pues, en pleno verano, ¡Feliz Navidad!

Operación Walkiria (II)

3.La crisis Fritsch-Blomberg

(Extraído, sobretodo de JANSSEN, Karl Heinz; TOBIAS; Fritz: Der Sturz der Generäle: Hitler und die Blomberg-Fritsch Krise 1938)

El dos de agosto de 1934, tras la muerte del presidente von Hindenburg,

2 de agosto de 1934. Capilla ardiente del presidente mariscal Paul von Hindenburg und von Beneckendorf

Hitler sumó las prerrogativas presidencials a las de su cargo de Canciller (primer ministro). Ese mismo día, el ejército prestó juramente de lealtad al Führer (cientos de oficiales monárquicos fueron antes a pedir al kaiser Guillermo en su exilio holandés que los liberase el juramento que antes le prestaran a él). Ludwig Beck bautizó ese día como "El día negro del ejército alemán". La Reichswehr, el ejército resultante del tratado de Versalles, había perdido su independencia y avanzaba hacia la Wehrmacht, el ejército del III Reich.

3.1. El asunto Werner von Blomberg

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El mariscal Werner von Blomberg, ministro de Defensa y, tras la reordenación de la Wehrmacht, ministro de la Guerra.

El mariscal Werner von Blomberg, Ministro de Guerra y comandante en jefe de la Wehrmacht, era un viudo con cinco hijos que en septiembre de 1935 conoció y se enamoró de una muchacha 35 años más joven que él. La pareja decidió casarse y Blomberg, como obligaba el protocolo, pidió permiso a Hitler como comandante supremo de las fuerzas armadas alemanas, su superior. Hitler, que estaba en contra de las costrubres y privilegios aristocráticos de los oficiales del cuerpo de Estado Mayor General alemán, no sólo consintió en la celebración del enlace matrimonila, sino quepara dar su apoyo a Blomberg y categoría social al enlace, se ofreció como primer testigo de la boda, llevándose a Göring como segundo testigo. La boda se ofició en el Ministerio de la Guerra el 13 de enero de 1938, pero pocos días después surgió el escándalo al conocerse, a través del jefe de la policía de Berlín, Heinrich Graf von Helldorff, que la mujer que se había casado con el mariscal, Maragrethe Gruhn, había sido prostituta. Von Helldorff quiso asegurarse ante Keitel, segundo de Blomberg y futuro consuegro del mariscal, de que la prostituta de su informa era la misma mujer que se había casado con Blomberg. Keitel, que sólo la había visto una vez, no pudo ayudarle y lo envió a Göring, que había asistido a la ceremonia como testigo. El jefe de la Luftwaff la reconoció sin ninguna duda y el escándalo se puso en conocimiento de Hitler, quien llamó inmediatamente a Blomberga para solucionar el affair. En la inteligencia de que el ministro desconocía totalmente el pasado de su mujer, se le propuso que rompiera automáticamente el matrimonio y se olvidara todo el asunto. Pero Blomberg se negó en redondo y Hitler lo cesó, despidiéndose ambos en buenos términos. Blomberg dejó Alemania camino de Italia el 28 de enero de 1938. No regresaría hasta 1945, para ser testigo durante los juicios de Nürnberg, en el transcurso de los cuales moriría.
No es que el mariscal von Blomberg fuera un militar de los que se oponían a Hitler, antes al contrario. Sus colegas le llamaban 'Hitlerjugne Quex', por el héroe de una película de las Juventudes Hitlerianas que estaba dispuesto a morir por su fe en Hitler. Pero Blomberg era ministro de Guerra, única organización que podía emitir órdenes al ejército, además de Hitler. Con él fuera de escena,desapereció de facto el Ministerio de Guerra, pues Hiler no suplió jamás la vacante que dejó Blomberg. En la caída de Blomberg, tuvo mucho que ver la envidia que Göring, apenas un capitán de aviación, sentía por todos el cuerpo de generales. Hitler, por sus buenos servicios, le ascendería a mariscal (un salto de ocho grados en el escalafón)

3.2. El asunto barón Werner von Fritsch
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General coronel barón Werner von Fritsch, jefe de la Heersleitung mientras Beck era jefe de la Truppenant. Tras la reorganización de la Reichswehr (Ejército del Imperio), ocupó la jefatura del Estado Mayor.

El general coronel barón Werner von Fritsch era el Jefe del recién recuperado Estado Mayor General (que el tratado de Versalles prohibiera); a sus órdenes, los generales en jefe de los cuerpos de ejército, Gerd von Runstedt y Wilhelm Ritter von Leeb (ambos llegarían a mariscales).
En el verano de 1936, Himmler le había presentado un informe a Hitler que daba cuenta de un chantaje de un homosexual de Berlín, llamado Otto Schmidt, al comandante en jefe del Heer, Werner von Fritsch. Hitler, entonces, ordenó destruir el informe y prohibió que se hablara más del asunto. Pero ahora, con el escándalo Blomberg, pidió examinar nuevamente ese informe que, en contra de lo que había ordenado, había sido guardado por Reinhard Heydrich, jefe de la Policía de Seguridad. El 25 de enero, el informe estaba ya en poder de Hitler. El 3 de febrero de 1938 von Fritsch dimitía de su cargo. Las razones públicas de los retiros de Blomberg y Fritsch fueron “por razones de salud” . Al estallar la guerra, Fritsch pidió reincorporarse a filas


Werner von Fritsch junto con el Reigskriegsminister (Ministro de Guerra) General Werner von Blomberg, fueron encargados de la reorganización y rearmamento de las Fuerzas Armadas Alemanas. Ambos oficiales hicieron posible que Alemania se constituyera en la primera potencia militar del mundo después de tener apenas un ejército de 100.000 hombres. Durante la Conferencia de Hossbach conoció las intenciones de Hitler de ir a la guerra, pero se opuso por considerar que no estaban técnicamente preparados para enfrentarse a todas las potencias europeas simultáneamente.
El día 26 de enero de 1938, El General von Fritsch tuvo que soportar nuevamente la acusación del chantajista apellidado Schmidt, quien había declarado que el General había tenido relaciones con un joven en la estación de trenes de Wannsee, un episodio oscuro ocurrido en 1934 y que fue archivado por la Gestapo. El chantajista Schmidt dijo que Fritsch le había sobornado con 2500 marcos para que no dijera nada sobre el asunto. El expediente de Fritsch fue engrosado con nuevas "evidencias encontradas", desde el 20 de enero de 1938, justamente cuando comenzó el “affaire” del General Blomberg, acusado de estar casado con una prostituta con prontuario criminal. En protesta por las vejaciones, von Fritsch rechazó los cargos, dejó su puesto de Comandante en Jefe y junto con el General Blomberg presentaron renuncia a sus cargos el 4 de febrero de 1938.
Hitler tenía fresca en la memoria la oposición de Fritsch a los planes militares debido a que en su opinión, Alemania no se encontraba preparada para emprender una guerra contra todas las potencias europeas y la Unión Soviética. Hitler decidió que debía establecerse un "Tribunal Especial" para juzgar a Fritsch por conducta indecorosa. El General von Fritsch tenía la esperanza que se le juzgara en un tribunal ordinario, pero más pudieron las influencias de Himmler y Göring y fue enjuiciado en una Corte Marcial. El abogado de Fritsch, conde von Goltz quiso presentar como testigo de lo ocurrido en la estación de Wannsee a un capitán de Caballería, pero la Gestapo detuvo al oficial antes que pudiera presentarse ante el tribunal. Finalmente el tribunal falló a favor de Fritsch declarándolo libre de los cargos, pero el juicio presidido por Göring había sido humillante.Hitler envió a von Fritsch al regimiento de Artillería donde comenzó su carrera militar y aprovechó la circunstancia de la baja y exilio de Blomberg para disolver le Ministerio de Guerra.
Cuando Alemania comenzó la Campaña de Polonia, von Fritsch y su regimiento fueron enviados como "Observadores". En Varsovia, el 22 de setiembre de 1939, fue herido mientras realizaba una inspección a las líneas y rechazó que su ayudante lo llevara a la retaguardia para ser atendido por un médico. Desangrándose, murió como si hubiera querido terminar con su vida.

3.3. Consecuencias

"Nada hay en los casos de Blomberg y Fritsch que haga sospechar una encerrona de Hitler para deshacerse de esos dos altos mandos. En cambio, hay pruebas que demuestran que Hitler apoyaba a Blomberg (cosa lógica, pues éste accedía a todas sus peticiones), y estaba dispuesto a sustituir a Blomberg, tras lo del escándalo de su matrimonio, por Fritsch. Sin embargo, son muy sospechosas las actuaciones de Himmler y Göring en ambos casos, pues los dos deseaban el puesto de ministro de Guerra. Lo que no hay duda alguna es que tanto Blomberg como Fritsch mostraron su desacuerdo y preocupación con los planes militares de futuro que Hitler les expuso el 5 de noviembre de 1937 en la Cancillería del Reich, reunión que recogió el coronel Hossbach, ayudante de la Wehrmacht ( Chefadjutant der Wehrmacht beim Führer ) de Hitler, en lo que hoy se conoce como el Memorando Hossbach .
Sea como fuere, Hitler aprovechó la crisis interna Blomberg-Fritsch para hacer una remodelación general en la Wehrmacht (y en otros cargos políticos). Él mismo se asignó el cargo de comandante en jefe de la Wehrmacht ( Oberster Befehlshaber der Wehrmacht ) que ostentaba Blomberg; nombró al general Walther von Brauchitsch (por recomendación de Keitel y Blomberg para tapar el camino al general Walter von Reichenau) como comandante en jefe del Heer, en sustitución de Fritsch; se creó el Alto Mando de la Wehrmacht ( Oberkommando der Wehrmacht , “OKW”) poniendo al general Wilhelm Keitel a su mando; se le concedió a Göring (que sólo había llegado a capitán en su carrera militar) el bastón de mando de mariscal del Reich; y se cesaron a 12 generales (aparte de Blomberg y Fritsch), 6 de la Luftwaffe. También se renovaron 51 puestos más, entre ellos el cambio de ayudante militar de Hitler, que pasó a ocupar Schmundt en sustitución de Hossbach, este último muy unido al general Ludwig Beck ."


Cuatro destacados generales, Wilhelm Ritter von Leeb, Gerd von Runstedt, Eric von Manstein y Erwin von Witlzleben (los cuatro obtendrían el bastón de mariscal en la Segunda Guerra Mundial) habían exigido una investigación cuando, durante 'La noche de los cuchillos largos' el general Kurt von Schleicher y su mujer habían sido asesinados, pero Blomberg, ministro de la Guerra, se negó a realizarla. Tras el asunto Fritsch, Erwin von Witzleben, amigo personal del encausado, se enfureció Se convirtió en un fanático anti-Nazi, comenzando a considerar la posibilidad, junto a otros opuestos al régimen como Beck, Franz Halder, Canaris, von Helldorf, von Hammerstein-Ecquord o Hoepner, igualmente indignados por la crisis, de dar ungolpe de estadomilitar contra Hitler. La GESTAPO tuvo conocimiento de estos planes, y en 1938 Witzleben fue forzado a aceptar un prematuro retiro del servicio activo, como el resto de generales opositores, 51 en total. Pero la resistencia militar se verá en otro momento.

4. Círculo de Kreisau

Residencia del conde Helmuth James von Moltke en Berlín, la finca Kreisau que dio nombre a los reunidos.
Otro de los polos de la resistencia civil,uno de los focos de oposición de la buguesía alemana,fue el que, tras la detención de sus miembros, fue llamado 'Círculo de Kreisau' por la GESTAPO.
En el año 1940, el conde Helmuth James von Moltke
[Abbildung]
El conde von Moltke durante el juicio tras el atentado del 20 de julio.
(descendiente del que fuera artífice de la victoria alemana en la guerra franco prusiana, en 1871, el mariscal conde von Moltke)
Helmuth von Moltke (um 1871)
El mariscal conde Helmuth von Moltke, aliado de Bismarck en la unificación alemana.
y su amigo, el conde Peter Yorck von Wartenburg
El conde Peter Yorck von Wartenburg con uniforme de teniente
(descendiente del famoso mariscal Yorck von Wartenburg, que pactó con los rusos en Tauroggen dirigir sus tropas contra Napoleón),
Image:Hans David Ludwig Graf Yorck von Wartenburg.jpg
Mariscal conde Ludwig Yorck von Wartenburg (1759-1830)
comenzaron a agrupar a opositores de Hitler provenientes de los más variados sectores.
Adam von Trott zu Solz (1909-1944), era un diplómatico doctorado en Oxford. Aprovechó susviajes a Gran Bretaña para entrevistarse con Lord Hallifax y Lord Lothian para pedir una política contra el régimen nazi. Descendiete de John Jay, uno de los padres fundadores de EEUU, podía viajar a menudo a Washington, donde intentó también recabar ayuda contra el régimen. De vuelta a Alemania, se afilió al partido nazi para dar información desde dentro a sus amigos, con los que formó el círculo de Kreisau.
Católicos y protestantes, conservadores y socialdemócratas, juristas, profesores y pedagogos se reunían por lo general en Berlín en grupos pequeños y en tres oportunidades realizaron reuniones plenarias en la residencia de Moltke en Kreisau.
Formaban parte del círculo intelectuales, teólogos, ex-sindicalistas, miembros del antiguo Zentrum, partido católico (que tantos quebraderos de cabeza diera a Bismarck). También jesuitas, (el círculo Jesuita de Rosch, como el padre Alfred Delp, redactor de la revista Stimmer der Zeit,
El jesuita padre Alfred Delp
El padre Delp durante los juicios tras el atentado
el padre Augustinus Rosch, provincial de Baviera,


con su secretario, el padre Lothar König.
Entre los teólogos luteranos implicados, destacaba Dietrich Böhnhoffer.




El teólogo luterano Dietrich Bönhoffer fue el fundador de la 'Iglesia confesante', fracción de las iglesias luteranas que no se incorporó a la 'Iglesia alemana' y que admitió en su seno a cristianos de origen judío.

Los miembros de este foco de resistencia discutían sobre la reorganización de Alemania después del fin de la dictadura.

De acuerdo con las ideas del Círculo de Kreisau, el cristianismo debía constituir el fundamento para la renovación moral del país. El objetivo era instaurar un Estado de Derecho humanitario y federal en el que estuvieran garantizadas la libertad de culto y de conciencia, así como la dignidad del hombre. Debía tratarse de una democracia, pero sin partidos políticos, ya que éstos, según la opinión de sus miembros, no ofrecían ninguna protección contra las dictaduras. Para garantizar en Europa la paz a largo plazo, los integrantes del Círculo apostaban a favor de una fuerte integración del país en el marco de una alianza europea que debía contar además con una política exterior y de defensa común. Los Estados miembros perderían una parte de su soberanía. Los ideales de este círculo impregnaron al Club de Roma, embrión de la futura UE.

El Círculo de Kreisau tenía también contacto con la resistencia militar y tenía la intención de colaborar con ella en caso de llevarse a cabo un golpe de Estado. La mayoría de los miembros del grupo, al igual que von Moltke, estuvieron en un principio en contra de un atentado a Hitler, porque rechazaban por motivos religiosos el tiranicidio;durante la guerra, sin embargo, algunos de ellos cambiaron su opinión, sobre todo a partir de 1942, cuando empezaron a conocerse los sucesos de Polonia y, por los topos en las SS y la GESTAPO, supieron de la Endlösug, solución final, de la existencia de cámaras de gas para judíos y disidentes; es entonces cuando justificaron el asesinato del dictador con la teoría de 'el mal menor', que consideraban mucho más acorde con la doctrina cristiana que seguir sin hacer nada. "Atentar contra Hitler no es pecado, sino caridad cristiana", dijera el anciano arcediano de la catedral católica de Berlín, Bernard Lichtenberg, en 1941. Después de la detención de Moltke en enero de 1944, muchos de los integrantes del grupo de Kreisau, entre ellos Peter Yorck, se unieron al grupo de resistencia militar que atentaría contra Hitler el 20 de julio de 1944. Tras el fallido atentado, en poco más de un mes fueron detenidas más de cinco mil personas relacionadas. Muchos fueron torturados y ajusticiados tras una parodia de juicio dirigida por el Presidente del Volksgerichts, una especie de Ministro de Justicia, el terrible Roland Freisler. El ocho de agosto de 1944, Peter Yorck von Wartenburg fue juzgado, condenado y ejecutado, colgado de un gancho de carnicero hasta desangrarse. El padre Alfred Delp subió al patíbulo con el conde Helmuth von Moltke el 23 de enero de 1945; el 9 de abril de 1945, en Flossenburg, Dietrich Böhnhoffer moría junto al almirante Canaris y al general Oster, de la Abwehr. Pero más adelante veremos la resistencia en la Abwehr.

(CONTINUARÁ)

20 de julio. Und ihr habt doch gesiegt. Operación Walkiria (I)

1. La llegada al poder de los nazis
A principios de 1933, el anciano presidente de la república de Weimar, el mariscal Paul von Hindenburg und von Benneckendorf (1847-1934),

El mariscal Hindenburg como Reichspräsident

el que fuera héroe de la Primera Guerra Mundial, el vencedor de Tannenberg y los Lagos Masurianos contra los rusos,

Foto aérea del Tannenbergdenkmal, el monumento de la batalla de Tannenberg

El mariscan von Hindenburg (en el centro) y su Estado Mayor en el frente ruso, 1915. A su derecha, el general Eric Luddendorf, que apoyó a Hitler en elintento de Golpe de Estadodel 8-9 de noviembre de 1923 (Putsch de la cervecería)

Hitler y Luddendorf al inicio del Putsch

no era ya el animoso militar que llevara a las tropas germanas a la más incuestionable victoria en los páramos helados de Prusia oriental durante la Gran Guerra. Era un anciano confiado que era fácilmente manipulable por su hijo, el general de brigada Oskar von Hindenburg (1883-1860), quien llegó al generalato por herencia, no por méritos (su inteligencia era bastante limitadita)

Oskar era la voz de la derecha conservadora en los oídos de su padre, de los banqueros e industriales que veían en Hitler a un títere a quién podrían manejar a su antojo mientras se parapetaban tras él contra la clase obrera. Muchos militares veían en el discurso de Hitler una revancha a las durísimas condciones de Versalles, porque, estos militares, siguiendo la tesis que apuntara el mariscal Hindenburg en sus memorias en los años 20, creían que la guerra no se había perdido en los frentes de batalla, sino en el frente interior, por la traición de comunistas ysocialistas en la revolución de noviembre de 1918 (y judíos, pero el mariscal nunca los incluyó en los traidores, fueron añadidos por la extrema derecha, que los puso como eminencia gris de dicha revolución). Es la leyenta de la 'Puñalada en la espalda", Dolchstoßlegende.

Una revista de 1924 mostrando una ilustración propagandística en apoyo de la leyenda.

Una revista de 1924 mostrando una ilustración propagandística en apoyo de la leyenda.

Porque en esta triste historia nadie tiene las manos limpias.

En torno el crimen absoluto (Jorge Guillén)
Vulgo,
el vulgo más feroz,
en un delirio de vulgaridad
que llega a ser demente,
se embriaga con sangre,
la sangre de Jesús.
Y cubre a los osarios
una vergüenza universal: a todos,
a todos nos sonroja.
¿Quién, tan extenso el crimen,
no sería culpable?
La noche sufre de inocencia oculta.
Y esa noche tú, por ti alborada,
a un cielo con sus pájaros tan próxima,
a pesar del terror y del ahogo,
sin libertad ni anchura,
amas, inventas, creces
en ámbito de pánico,
que detener no logra tus esfuerzos
tan enérgicamente diminutos
de afirmación humana:
Con tu pueblo tu espíritu
-Y el porvenir de todos.

Mientras tuvo fuerza, el anciano mariscal se negó a nombrar a Hitler canciller ('ridículo e insignificante cabo bohemio', 'don nadie con gabardina'... era como se refería al orgulloso líder del NSDAP). Pero finalmente, accedió. El partido nazi era el más votado del parlamento alemán, el Reichstag, pero ya en declive; las fuerzas de izquierda, socialdemócratas (SDP) y comunistas (KDP) sumaban la mayoría absoluta, pero se negaron a colaborar, al considerar los comunistas que los socialdemócratas eran traidores a su clase por no plantear la revolución como principio. Trágicas consecuencias tendría esta decisión.


Con el mariscal Von Hindenburg

Fotografie: Paul von Hindenburg (links) und Adolf Hitler

Obsérvese en este grupo de fotos, la rápida decadencia del mariscal

2. Primeras oposiciones.


Desde el principio, socialdemócratas y comunistas se opusieron al régimen, así como algunos restos del Zentrum, el partido de centro católico. También algunos militares, monárquicos sinceros que esperaban el regreso del Káiser Guillermo, exliado en Holanda desde la revolución de noviembre de 1918.

2.1. Grupo Beck
Pero el principal opositor fue un pretigiosísimo militar, el jefe del Estado Mayor, general coronel (Oberstgeneral) Ludwig Beck
entre1935-1938, autor de un importante manual de táctica militar, Die Truppenführung (La conducción de tropas). Opuesto a la política expansionista nazi, rechazó como violación de acuerdos internacionales la remilitarización de Renania en 1936 y, tras la ocupación de Checoslovaquia, presentó su dimisión, en 1938. Si no lo hizo antes, fue 'por mantener vigilada a la bestia, a este finis Germaniae'. Le sucedió como Jefe del Estado Mayor otro antinazi, el general coronel barón Kurt von Hammerstein-Ecquord
cuyo hijo, un joven teniente de veinte años, participaría en la operación Walkiria. Fue de los pocos que sobrevivió. Pero no adelantemos acontecimientos.
Beck, cuya influencia Hitler temía y por lo que nunca ordenó su ejecución, pese a conocer por la estrecha vigiliancia a que la GESTAPO lo tenía sometido que estaba conspirando contra el régimen.
Otros militares se sumarían a la oposición, sobre todo a partir de 1938, cuando ocurrieron las destituciones de Blomberg y Fritsch, que veremos después; pero Hammerstein se sumó a la conjura desde el principio, contando con la colaboración del ex alcalde de Leipzig, Carl Goerdeler (ya estaba en contacto con Beck desde 1935).
2.2. Grupo Goerdeler
[Photo: Carl Friedrich Goerdeler, 1944]
Carl Goerdeler había ayudado a Hitler a subir al poder, pero su opinión cambió radicalmente al comprobar, ya en 1935, la barbarie del nuevo régimen, contra judíos, contra las iglesias, contra la oposición. Cuando los nazis desmontaron el monumento al compositor Felix Mendelsohn (1818-1849), Goerdeler dimitió y buscó opositores para acabar con el régimen.
Goerdeler pudo encontrar una base real para sus actividades antinazis cuando contactó con un joven oficial de la Wehrmacht, Fabian von Schlabrendorff (quien llegó a general)
Schlabrendorff era estudiante de derecho en la Universidad de Berlín, donde encabezaba un pequeño grupo antinazi. A través de Schlabrendorff, llegaron el socialista Ernst Niekish
[Abbildung]
y un granjero, el conde Ewold von Kleist
En 1935, el conde von Kleist se negó a izar la bandera con la esvástica y advirtió al Gauleiter (jefe comarcal del partido nazi) de su distrito de que él, el conde, era enemigo del partido y que haría cualquier cosa para luchar contra ellos.
A partir de este núcleo, se unió el ex cónsul en Barcelona y ex embajador en Italia, el barón Ulrich von Hassel
El barón von Hassel acababa en 1938 de presentar su irrevocable dimisión como embajador en Italia por rechazar la alianza con la Italia fascista. Para Hassel, era evidente que la política de Hitler llevaría a Alemania a la guerra, y él, con Goerdeler, querían avanzar haciauna Europa unida.
El prestigio del barón von Hassel, casado con una hija de Alfred von Tirpitz, Grossadmiral y ministro de la marina del kaiser Guillermo II,
llevó al círculo de Goerdeler (o círculo de Leipzig) a otros opositores.
Hans Bernd Gisevius, un joven antinazi, funcionario de la GESTAPO primero y de la Abwehr después (con lo que el círculo de Leipzig entraría en contacto con el círculo de Oster, como veremos)
Gisevius en una foto de los años sesenta
El jefe de la Policía de Berlín, general conde Wolf Heinrich von Helldorf
Wolf-Heinrich von Helldorf
El general de la policía, conde Fritz Dietlof von der Schulenberg
El profesor JohannesPopitz, ministro de finanzas de Prusia
Hjalmar Schacht,presidente del Reichsbanky artífice del resurgir económico alemán tras la crisis de la hiperinflacción
el conde Herbert von Bismarck, nieto del canciller de Hierro; los funcionarios del Ministerio de Exteriores Herbert y Theodor Kordt. A pesar de ser opositores de derechas, a través de Niekish se sumaron opositores de izquierdas, como el ex diputado del SDP, dr Julius Leber
El ex jefe de los sindicatos, Wilhelm Leuschner
Jakob Kaiser, de los sindicatos cristianos
El filósofo socialista y aventurero Adolf Reichwein
[Photo: Adolf Reichwein]

A través del economista Adam von Trott, entrarían en contacto con otro grupo opositor, el círculo de Kreisau

(CONTINUARÁ)

Memoria histórica

Hoy es 18 de julio. Hace 71 años, un grupo de generales africanistas que veían peligrar sus privilegios de casta con las reformas emprendidas por el legítimo Gobierno -que quería hacer del decimonónico'ejército gendarme' un moderno ejército para la defensa contra ataques exteriores-, se aliaron con la fuerzas civiles reaccionarias, que querían defender sus privilegios casi feudales contra las justas reivindicaciones de las clases más desfavorecidas, y con la jerarquía eclesiástica, que nunca fue leal al régimen republicano, quizá porque los obispos españoles del año 1931 debían su mitra al exiliado rey Alfonso XIII. Porque la monarquía española seguía ejerciendo un privilegio medieval, el derecho de presentación, por el que la Santa Sede sólo podía nombrar obispo a uno de los tres candidatos presentados por la Corona. La Iglesia ibérica, ya desde los tiempos visigodos, siempre ha sabido con quién conviene estar.

Estos generales rebeldes y sus facciosos partidarios se levantaron el 18 de julio de 1936 contra el España y su Gobierno. En la más pura tradición intervencionista que tuvo el ejército en la política española del siglo XIX, se consideraban receptáculo y defensores de las más puras esencias patrias, del verdero espíritu, y dieron un pronunciamiento, pretendiendo quizá con ello hacerse con el poder como antaño otros generales hicieran en el triste reinado de la abuela Isabel II. Pero fracasaron. Y el fracaso del pronunciamiento llevó a casi tres años de guerra civil y a casi cuarenta de dictadura militar y represión. Exilio, destierro, cárcel, muerte...

A principios de febrero de 1939, se hunde el frente catalán. Desde los acuerdos franco-británicos con Hitler en Munich, 1938 (recordemos al primer ministro británico, Sir Neville Chamberlain, agitando el papel del acuerdo al llegar a Londres), el primer ministro republicano, el doctor Juan Negrín, sabía que la causa de la República estaba ya sentenciada. Conociendo cómo se comportaron los facciosos al entrar en Málaga, en Almería, en Badajoz... miles de republicanos, civiles y militares, huyeron a Francia.


Colliure (Francia), 7 febrero 1939

Mi abuelo, capitán del ejército republicano, era uno de ellos.

Pasó por el paso fronterizo de Bourg Madame, que se hizo célebre con la canción cuya letra se atribuyó a León Felipe.

http://idd003x0.eresmas.net/mp3/Cancion%20De%20Bourg%20Madame.mp3

En el paso fronterizo, eran los soldados eran desarmados

y después conducidos a campos de refugiados


muchos de ellos, en las playas, rodeados de alambre de espino, vigilados por soldados senegaleses. Las autoridades francesas, las mismas que habían estado boicoteando los envíos de material militar que la URSS hacía al ejército republicano, trataron a los refugiados españoles como a delincuentes.

Cuando las tropas del III Reich invadieron Francia, muchos republicanos españoles se alistaron en el ejército francés. Mi abuelo, el leal capitán de la II República Española, fue uno de ellos. Fue hecho prisionero, como muchos otros españoles que, como él, sabían que la guerra civil no había acabado, que continuaba en los campos franceses, en la línea Maginot, en Dunquerque. En una entrevistacon el ministro español de Asuntos Exteriores, Serrano Súñer, el cuñadísimo (cuñado delGeneralísimo),su homólogo alemán, Joachin von Ribentropp, le preguntó:
"¿Qué hacemos con los republicanos españoles?"
"No hay republicanos españoles", respondió el falangista.
Y, como apátridas, fueron internados en campos de concentración, no en campos de prisioneros de guerra. No les protegió la convención de Ginebra (la misma que hace dos años un asesor de Bush dijo que estaba obsoleta). Fueron a distintos campos; la mayoría, mi abuelo entre ellos, a Matthausen.

.


El día en que hicieron su entrada los aliados en el campo nazi de exterminio de Mauthausen, los españoles colgaron una pancarta en la que se leía: “Los españoles antifascistas saludan a las fuerzas liberadoras”.

Mi abuelo sobrevivió al campo... Escuchando ciertos cantos de sirena, volvió a España. A la España que Jaime Gil de Biedma describió brillantemente en su poema Años triunfales:

AÑOS TRIUNFALES
Media España ocupaba España entera
con la vulgaridad, con el desprecio
total de que es capaz, frente al vencido,
un intratable pueblo de cabreros.
Barcelona y Madrid eran algo humillado.
Como una casa sucia, donde la gente es vieja,
la ciudad parecía más ocura
y los Metros olían a miseria.
Con la luz de atardecer, sobresaltada y triste,
se salía a las calles de un invierno
poblado de infelices gabardinas
a la deriva, bajo el viento.
Y pasaban figuras mal vestidas
de mujeres, cruzando como sombras,
solitarias mujeres adiestradas
- viudas, hijas o esposas-
en los modos peores de ganar la vida
y suplir a sus hombres. Por la noche,
las más hermosas sonreían
a los más insolentes de los vencedores.

Al cruzar la frontera, él, capitán leal al gobierno legítimo, fue detenido y juzgado por 'rebelión armada'. Porque los tribunales franquistas inventaron la curiosa pirueta jurídica de que la guerra empezó en 1934, con la revuelta obrera en Asturias y la nacionalista en Barcelona... gracias a esta pirueta, podían juzgar por rebelión a los leales. Esta misma indecencia es ahora defendida por gente como César Vidal, Pío Moa o Ricardo de la Cierva.
Hay un hermoso poema de Cernuda, en el libro Las nubes, que habla del exilio republicano:

UN ESPAÑOL HABLA DE SU TIERRA

Las playas, parameras
Al rubio sol durmiendo
Los oteros, las vegas
En paz, a solas, lejos;

Los castillos, ermitas,
Cortijos y conventos,
La vida con la historia,
Tan dulces al recuerdo,

Ellos, los vencedores
Caínes sempiternos,
De todo me arrancaron.
Me dejan el destierro.

Una mano divina
Tu tierra alzó en mi cuerpo
Y allí la voz dispuso
Que hablase tu silencio.

Contigo solo estaba,
En ti sola creyendo;
Pensar tu nombre ahora
Envenena mis sueños.

Amargos son los días
De la vida, viviendo
Sólo una larga espera
A fuerza de recuerdos.

Un día, tú ya libre
De la mentira de ellos,
Me buscarás. Entonces
¿Qué ha de decir un muerto?.

Mi abuelo fue sentenciado a muerte. La pena le fue conmutada por cadena perpetua a trabajos forzados. Fue ingresado en un 'batallón de trabajadores', prisioneros republicanos que eran tratados como esclavos. Durante la Segunda Guerra Mundial, estos batallones fueron reforzados con prisioneros de guerra soviéticos que eran comprados al régimen nazi (estos esclavos rusos colaboraron, por ejemplo, en la reconstrucción de Guernica; véase la correspodencia entre Eugenio de Aguinaga, arquitecto del proyecto, y Gonzalo de Cárdenas, arquitecto jefe de Regiones Devastadas, el organismo público que gestionó el trabajo de los 'presos de Estalingrado'). En 1949, mi abuelo fue liberado. Pero hasta 1976 no tuvo pasaporte, ni permiso de armas (ni siquiera para cazar), y todavía ahora sigue siendo válido el juicio que lo declaró rebelde, sedicioso, asesino...
Soy historiador, y estoy acostumbrado a manejar documentación... sé que las fuentes jurídicas son las que más perduran: cartularios medievales, sentencias arbitrales... dentro de cuatro cientos años, cuando se quiera estudiar y se recurra a las fuentes, mi abuelo, como tantos otros 'mi abuelo',seguirá siendo injustamente acusado y sentenciado. E incluso figurará como mágnanima medida de gracia haber sido liberado a los cuatro años por el dictador a quién Sabina dedicó, en La Mandrágora, la siguiente adivinanza:

nunca enterrador alguno
conoció tan alto honor
dar sepultura a quien era
sepulturero mayor
ese día en el infierno
hubo gran agitación
muertos de asco y fusilados
bailaban de sol a sol
siete días con siete noches
duró la celebración
en leguas a la redonda
el champán se terminó
combatientes de Brunete
braceros de Castellón
los del exilio de afuera
y los del exilio interior
celebraban la victoria
que la historia les robó
más que alegría la suya
era desesperación.

No es este un post de historia, sino un post personal, mi personal postura a favor de una Ley de Memoria Histórica justa que exhume todas las fosas comunes de fusilados y represaliados, queinvalide los juicios franquistas a los leales oficiales y políticos de la República. Una Ley que, de una vez por todas, diga que hubo un bando leal, el perdedor, y un bando desleal, rebelde y criminal. Los que ganaron. Yo no tengo un mi abuelo que ganara una batalla. Yo tengo un mi abuelo que perdió todas sus guerras. ¿Perdonar? Tal vez, pero olvidar, ¡jamás!